martes, 28 de agosto de 2012

6. Sigue la fiesta.

El domingo 26 de agosto pasaron dos cosas.

La primera fue que conversando durante el almuerzo con Juan David, me comí una mandarina. Fue un acto involuntario y después de que me la comí me dio risa. No tenía hambre pero me la comí. Ni me acordaba que estaba en ayuno. :)

Por la noche, todavía sin hambre, me preocupó que me fuera a sentir mal durante el sueño.

Me acosté como a la media noche, sin novedad, pero me desperté a la una y media con un sabor raro en la boca. Para dormirme tranquilo, bajé a la cocina a comerme una manzana que había visto en el frutero.

Pero la manzana no estaba. :)

Así que me comí tres tomates pequeños y a dormir.

La otra cosa que pasó fue que, sobre todo por la tarde, tuve una sensación como de preámbulo de dolor de cabeza. Muy poco intensa. No era propiamente el dolor, pero sí como pesadez.

En la mañana del día siguiente desayuné y la sensación persistía. Ya por la tarde se me pasó.

La balanza me tiene sorprendido. 84 kilos.

Me imagino que será por la pérdida de agua, pero no he vuelto a subir de 85 kilos.

En cuanto a peso voy super bien y eso que han pasado sólo ocho día desde que empecé. O sea perdí cuatro kilos en ocho días.

Escribo esto el martes por la mañana. Y ya mañana viene el otro ayuno.

Tendré que acostumbrarme pues me parece que hay poco espacio entre los ayunos del domingo y del miércoles. En cambio entre el miércoles y el domingo me parece que el tiempo es eterno.

El domingo pasado, como siempre, té ad libitum. Y no me dió hambre en absoluto. Eso sí, oriné todo el día. Mejor.

Chao.




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