Con el éxito rotundo de mi primer día de ayuno, me entusiasmé y decidí ayunas dos días a la semana.
Entonces el miércoles 22 de agosto de 2012 fue mi segundo día de ayuno y decidí seguir ayunando dos días a la semana.
Leí de un periodista inglés que experimentó con este sistema y al tipo le fue bien. Adelgazó y nuevamente la sangre le resultó mejor después de seis semanas o dos meses, cfreo, de ayuno. Cuando terminó dijo que no había sido nada del otro mundo y que no veía problema para hacerlo de nuevo.
Así que el miércoles fue mi segundo día de ayuno. La idea es ayunar los miércoles y los domingos.
Bueno, empecé el día igual que el domingo anterior. Té ad líbitum. Me gusta el latinajo ese. :)
En la tarde me sentí algo débil. Pero no sé si esa sea la correcta descripción de lo que sentía. Tal vez estaba un poco más cansado que de costumbre. Me recosté un rato e hice un duermevela como de una hora. Estoy en vacaciones y me puedo acostar si quiero.
Todo fue relativamente bien hasta las cuatro y media de la tarde.
A esa hora me entraron ganas de comer. No era un deseo irrefrenable, pero quería comer. Me fue entrando algo así como ansiedad y Janeth me dijo que comiera piña.
Después de una rápida consulta por Internet, con la piña servida, me enteré de que la piña es muy buena en dietas. Dicen que tiene pocas calorías y que el cuerpo quemá más calorías de las que tiene la haciendo la digestión.
Así que e comí un buen plato de piña picada. Tal vez cuatro o cinco rodajas.
Y se me pasó la ansiedad.
Antes de acostarme, como a las diez y media, tenía algo de ansiedad y decidí comerme una manzana.
Con la manzana en el estomago me fui a dormir.
N sé a que hora de la noche me desperté porque al parecer iba a vomitar. Tenía un sabor horrible en la boca y era como bilis. Me levanté, tome unos cuatro o cinco tragos de agua y me volví a dormir sin más novedad.
Aparte de la piña y la manzana, no comí nada. Eso sí, té y más té.
Esperemos a ver cómo me va el próximo domingo.
Como dato tal vez mentiroso, diré que me pesé el miércoles (mi segundo día de ayuno), antes de acostarme. 86 kilos.
Pero ya he leído de sobra que es un dato que no se debe tomar en cuanta. Es natural pesar menos en medio del ayuno.
Me pesaré los viernes para llevar un control más objetivo.
Digamos que empecé el sábado pasado (23 de agosto de 2012) con 89 kilos y que espero pesarme el viernes por la noche a ver cuanto he bajado (o subido).
Chao chao.
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