Como llevo ya varios (muchos) años gordo, he explorado varias veces diversas alternativas para adelgazar.
¿Ejercicio? Mmmm... por ahora lo detesto. Mejor dicho: desde que era joven lo detesto.
Hoy, a mis 51 años, ya casi llegando a los 52, no he podido encontrarle gusto al ejercicio.
Trotar en lugar de leer, o hacer flexiones en lugar de haraganear por Internet no me parecen buenas decisiones. Ya sé que hacer ejercicio alarga la vida y tiene cien mil beneficios. Pero tal vez en mi más remoto inconsciente sigo pensando que es un castigo.
Pero debería haber un sistema mejor de adelgazar sin la tortura de tener que ejercitarme.
Así que me di a leer por Internet a ver qué encontraba.
Y mi primer contacto con el ayuno fue casi accidental cuando me enteré, en no sé que página, que había gente que ayunaba, y que algunos lo hacían hasta por 28 días.
Increíble pero cierto. Hasta por 28 días.
Me pereció una locura, pero aprendí que el ayuno existe y que hay gente (locos), que lo toman muy en serio.
Pero si hacer ejercicio no es lo mío, pensaba, ayunar sí que menos.
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