El 29 dse agosato era mi miércoles de ayuno, pwero vimno a vixitarnos mi hermana Leonor y aunque empecñe con juicio, pues a la hora del almuerxo, para qiue no comiera solo, rompí el ayuno ese día.
Pero como estoy juicioso, reemplacé es miércoles por el jueves (escribo el viernes por al mañana).
Y todo el jueves estuve con mi hermana en una cosa y la otra y entretenido como anduve al auyuno se efectuó sin novedad.
Té a dos manos y cero hambre y cero malestar por la noche.
Leonor me contó que mi tía Carmenza, una viejecita de noventa y pico de años que está super lúcida y en excelente estado para la edad (ayer hablé con ella), que mi tía durante muchos años hacía ayuno los lunes.
No comía nada cada lunes. Solamenta agua. Y eso lo hizo por muchos años. Ahora como está ya tan viejecita, pues no hace ayuno. Pero es que ya no le hace falta... digo yo, pues...
Otro indicio, o prueba, mejor, de que el ayuno intermitente es beneficioso.
Me acabo de pesar y voy por 84 kilos. Y me puse ayer una camiseta amarilla que antes se me templaba en la barriga. Ahora ya me queda holgada. No me he medido la barriga pero que la estoy bajando, la estoy bajando.
viernes, 31 de agosto de 2012
martes, 28 de agosto de 2012
6. Sigue la fiesta.
El domingo 26 de agosto pasaron dos cosas.
La primera fue que conversando durante el almuerzo con Juan David, me comí una mandarina. Fue un acto involuntario y después de que me la comí me dio risa. No tenía hambre pero me la comí. Ni me acordaba que estaba en ayuno. :)
Por la noche, todavía sin hambre, me preocupó que me fuera a sentir mal durante el sueño.
Me acosté como a la media noche, sin novedad, pero me desperté a la una y media con un sabor raro en la boca. Para dormirme tranquilo, bajé a la cocina a comerme una manzana que había visto en el frutero.
Pero la manzana no estaba. :)
Así que me comí tres tomates pequeños y a dormir.
La otra cosa que pasó fue que, sobre todo por la tarde, tuve una sensación como de preámbulo de dolor de cabeza. Muy poco intensa. No era propiamente el dolor, pero sí como pesadez.
En la mañana del día siguiente desayuné y la sensación persistía. Ya por la tarde se me pasó.
La balanza me tiene sorprendido. 84 kilos.
Me imagino que será por la pérdida de agua, pero no he vuelto a subir de 85 kilos.
En cuanto a peso voy super bien y eso que han pasado sólo ocho día desde que empecé. O sea perdí cuatro kilos en ocho días.
Escribo esto el martes por la mañana. Y ya mañana viene el otro ayuno.
Tendré que acostumbrarme pues me parece que hay poco espacio entre los ayunos del domingo y del miércoles. En cambio entre el miércoles y el domingo me parece que el tiempo es eterno.
El domingo pasado, como siempre, té ad libitum. Y no me dió hambre en absoluto. Eso sí, oriné todo el día. Mejor.
Chao.
La primera fue que conversando durante el almuerzo con Juan David, me comí una mandarina. Fue un acto involuntario y después de que me la comí me dio risa. No tenía hambre pero me la comí. Ni me acordaba que estaba en ayuno. :)
Por la noche, todavía sin hambre, me preocupó que me fuera a sentir mal durante el sueño.
Me acosté como a la media noche, sin novedad, pero me desperté a la una y media con un sabor raro en la boca. Para dormirme tranquilo, bajé a la cocina a comerme una manzana que había visto en el frutero.
Pero la manzana no estaba. :)
Así que me comí tres tomates pequeños y a dormir.
La otra cosa que pasó fue que, sobre todo por la tarde, tuve una sensación como de preámbulo de dolor de cabeza. Muy poco intensa. No era propiamente el dolor, pero sí como pesadez.
En la mañana del día siguiente desayuné y la sensación persistía. Ya por la tarde se me pasó.
La balanza me tiene sorprendido. 84 kilos.
Me imagino que será por la pérdida de agua, pero no he vuelto a subir de 85 kilos.
En cuanto a peso voy super bien y eso que han pasado sólo ocho día desde que empecé. O sea perdí cuatro kilos en ocho días.
Escribo esto el martes por la mañana. Y ya mañana viene el otro ayuno.
Tendré que acostumbrarme pues me parece que hay poco espacio entre los ayunos del domingo y del miércoles. En cambio entre el miércoles y el domingo me parece que el tiempo es eterno.
El domingo pasado, como siempre, té ad libitum. Y no me dió hambre en absoluto. Eso sí, oriné todo el día. Mejor.
Chao.
jueves, 23 de agosto de 2012
5. Un ayuno más intenso.
Con el éxito rotundo de mi primer día de ayuno, me entusiasmé y decidí ayunas dos días a la semana.
Entonces el miércoles 22 de agosto de 2012 fue mi segundo día de ayuno y decidí seguir ayunando dos días a la semana.
Leí de un periodista inglés que experimentó con este sistema y al tipo le fue bien. Adelgazó y nuevamente la sangre le resultó mejor después de seis semanas o dos meses, cfreo, de ayuno. Cuando terminó dijo que no había sido nada del otro mundo y que no veía problema para hacerlo de nuevo.
Así que el miércoles fue mi segundo día de ayuno. La idea es ayunar los miércoles y los domingos.
Bueno, empecé el día igual que el domingo anterior. Té ad líbitum. Me gusta el latinajo ese. :)
En la tarde me sentí algo débil. Pero no sé si esa sea la correcta descripción de lo que sentía. Tal vez estaba un poco más cansado que de costumbre. Me recosté un rato e hice un duermevela como de una hora. Estoy en vacaciones y me puedo acostar si quiero.
Todo fue relativamente bien hasta las cuatro y media de la tarde.
A esa hora me entraron ganas de comer. No era un deseo irrefrenable, pero quería comer. Me fue entrando algo así como ansiedad y Janeth me dijo que comiera piña.
Después de una rápida consulta por Internet, con la piña servida, me enteré de que la piña es muy buena en dietas. Dicen que tiene pocas calorías y que el cuerpo quemá más calorías de las que tiene la haciendo la digestión.
Así que e comí un buen plato de piña picada. Tal vez cuatro o cinco rodajas.
Y se me pasó la ansiedad.
Antes de acostarme, como a las diez y media, tenía algo de ansiedad y decidí comerme una manzana.
Con la manzana en el estomago me fui a dormir.
N sé a que hora de la noche me desperté porque al parecer iba a vomitar. Tenía un sabor horrible en la boca y era como bilis. Me levanté, tome unos cuatro o cinco tragos de agua y me volví a dormir sin más novedad.
Aparte de la piña y la manzana, no comí nada. Eso sí, té y más té.
Esperemos a ver cómo me va el próximo domingo.
Como dato tal vez mentiroso, diré que me pesé el miércoles (mi segundo día de ayuno), antes de acostarme. 86 kilos.
Pero ya he leído de sobra que es un dato que no se debe tomar en cuanta. Es natural pesar menos en medio del ayuno.
Me pesaré los viernes para llevar un control más objetivo.
Digamos que empecé el sábado pasado (23 de agosto de 2012) con 89 kilos y que espero pesarme el viernes por la noche a ver cuanto he bajado (o subido).
Chao chao.
Entonces el miércoles 22 de agosto de 2012 fue mi segundo día de ayuno y decidí seguir ayunando dos días a la semana.
Leí de un periodista inglés que experimentó con este sistema y al tipo le fue bien. Adelgazó y nuevamente la sangre le resultó mejor después de seis semanas o dos meses, cfreo, de ayuno. Cuando terminó dijo que no había sido nada del otro mundo y que no veía problema para hacerlo de nuevo.
Así que el miércoles fue mi segundo día de ayuno. La idea es ayunar los miércoles y los domingos.
Bueno, empecé el día igual que el domingo anterior. Té ad líbitum. Me gusta el latinajo ese. :)
En la tarde me sentí algo débil. Pero no sé si esa sea la correcta descripción de lo que sentía. Tal vez estaba un poco más cansado que de costumbre. Me recosté un rato e hice un duermevela como de una hora. Estoy en vacaciones y me puedo acostar si quiero.
Todo fue relativamente bien hasta las cuatro y media de la tarde.
A esa hora me entraron ganas de comer. No era un deseo irrefrenable, pero quería comer. Me fue entrando algo así como ansiedad y Janeth me dijo que comiera piña.
Después de una rápida consulta por Internet, con la piña servida, me enteré de que la piña es muy buena en dietas. Dicen que tiene pocas calorías y que el cuerpo quemá más calorías de las que tiene la haciendo la digestión.
Así que e comí un buen plato de piña picada. Tal vez cuatro o cinco rodajas.
Y se me pasó la ansiedad.
Antes de acostarme, como a las diez y media, tenía algo de ansiedad y decidí comerme una manzana.
Con la manzana en el estomago me fui a dormir.
N sé a que hora de la noche me desperté porque al parecer iba a vomitar. Tenía un sabor horrible en la boca y era como bilis. Me levanté, tome unos cuatro o cinco tragos de agua y me volví a dormir sin más novedad.
Aparte de la piña y la manzana, no comí nada. Eso sí, té y más té.
Esperemos a ver cómo me va el próximo domingo.
Como dato tal vez mentiroso, diré que me pesé el miércoles (mi segundo día de ayuno), antes de acostarme. 86 kilos.
Pero ya he leído de sobra que es un dato que no se debe tomar en cuanta. Es natural pesar menos en medio del ayuno.
Me pesaré los viernes para llevar un control más objetivo.
Digamos que empecé el sábado pasado (23 de agosto de 2012) con 89 kilos y que espero pesarme el viernes por la noche a ver cuanto he bajado (o subido).
Chao chao.
4. Inicio del ayuno
Terminé toda mi investigación un día sábado. Y como casi todos los que ayunan una vez a la semana lo hacen los domingos, al siguiente día empecé.
Durante todo el día domingo (19 de agosto de 2012), no comí nada. Pero bebí té ad líbitum, como dicen en los estudios. O sea tomé todo el té que se me antojó.
El resultado fue que en todo el día no medió hambre. Cada vez que sentía deseos de beber, lo hacía y me tomaba un vaso de té.
Tomé tal vez uno s 10 vasos de té o algo así.
Me sorprendió que no me diera hambre. Pero tanto mejor, me dije.
Té, té y más té. Todo el día.
Por la noche, mientras dormía, sentí malestar. Era como un vacío en el estómago. Duró un rato, creo que unos qu9incdfe minutos. Pero pudo más el sueño que tenía y una vez dormido no sentí nada. Amanecí contento con el éxito de mi primer día de ayuno.
Se me olvidó mencionar que me pesé la noche anterior a mi primer ayuno. 89 kilos. Si bajo cinco kilos me doy por satisfecho.
Hasta la próxima.
Durante todo el día domingo (19 de agosto de 2012), no comí nada. Pero bebí té ad líbitum, como dicen en los estudios. O sea tomé todo el té que se me antojó.
El resultado fue que en todo el día no medió hambre. Cada vez que sentía deseos de beber, lo hacía y me tomaba un vaso de té.
Tomé tal vez uno s 10 vasos de té o algo así.
Me sorprendió que no me diera hambre. Pero tanto mejor, me dije.
Té, té y más té. Todo el día.
Por la noche, mientras dormía, sentí malestar. Era como un vacío en el estómago. Duró un rato, creo que unos qu9incdfe minutos. Pero pudo más el sueño que tenía y una vez dormido no sentí nada. Amanecí contento con el éxito de mi primer día de ayuno.
Se me olvidó mencionar que me pesé la noche anterior a mi primer ayuno. 89 kilos. Si bajo cinco kilos me doy por satisfecho.
Hasta la próxima.
3. Entonces a estudiar...
Después el ayuno obligado de Janeth, me puse a estudiar el tema.
Y me sorprendió que hay una enorme cantidad de información sobre el ayuno religioso.
Pero como soy un santo y no tengo ningún pecado, me dediqué a buscar un enfoque científico del ayuno.
Se ha demostrado, con estudios y todo, que el ayuno alarga la vida. Bueno, de los ratones. La gran mayoría de los estudios son en ratones. Mmmm...
Pero también hay algunos estudios serios, muy pocos, con seres humanos y en esos estudios se analizó lo que llaman "ayuno intermitente".
No he encontrado ningún estudio sobre el método de faquires que había visto tiempo atrás.
Pero sí encontré estudios de grupos pequeños de gente (menos de 20 personas) que se abstenían de comer una o dos veces a la semana por un período de cerca de dos meses.
En esos estudios nadie murió de hambre. Nadie sufrió un infarto y nadie quedó incapacitado o loco. (Aunque medio locos deberían estar los que se someten a esas torturas).
Pero los resultados son muy, muy alentadores.
El peso baja. Claro, si en una semana en vez de comer siete días se comen seis o cinco, es casi evidente que se debe bajar de peso, o por lo menos se debe dejar de engordar al ritmo que se traía antes del ayuno.
Pero lo más sorprendente es que los análisis de sangre después del ayuno indican una mejoría en todos los campos. Menos colesterol malo, menos triglicéridos y así por el estilo.
Es decir, que lo que debería bajar bajó y lo que debería subir subió.
Todos esos estudios con mediciones gráficas, porcentajes y todo lo imaginable, están en inglés. Ni uno en español.
¿Testimonios de gente que ha seguido el ayuno? En cantidades, especialmente por motivos religiosos.
Y como he dicho, nadie ha muerto por ayunar una o dos veces a la semana.
Todo, todo lo que he leído parece recomendar esa práctica. Y no hay unh sólo estudio que no diga que hay que tener cuidado y supervisión médica si uno va a ayunar, hasta que no se hagan estudios más profundos.
Lo que me hizo decidirme a seguir el ayuno fue un libro que leí de un tipo que experimentó varios de los sistemas de ayuno.
El tipo ensayó por períodos de dos meses primero un día a la semana y bien. Después otros dos meses con dos días a la semana y casi lo mata. Después otros dos meses con ayuno diario de 16 hora y muy bien. Y otros dos meses con ayuno diario diario creo que de 20 horas.
Claro, el tipo es fisiculturista, pero resultó lo mismo que en los estudios científicos. Adelgazó y la sangre le quedó mejor después del ayuno.
Ayunando dos días a la semana adelgazó más y mejoró la sangre, pero lo estaba matando el desespero. Parece ser que lo que lo ponía mal era hacer ejercicio en los días de ayuno.
En resumidas cuentas, no encontré ninguna contra indicación documentada para hacer un ayudo de uno o dos días a la semana. La única regla es tomar toda el agua y jugos que uno quiera, mínimo ocho vasos, y no hacer ejercicio.
Parece que ese ayuno es un método efectivo para reducir peso y mejorar la calidad de la sangre.
Entonces... pues voy a empezar a hacer ayuno una vez a la semana.
;)
Y me sorprendió que hay una enorme cantidad de información sobre el ayuno religioso.
Pero como soy un santo y no tengo ningún pecado, me dediqué a buscar un enfoque científico del ayuno.
Se ha demostrado, con estudios y todo, que el ayuno alarga la vida. Bueno, de los ratones. La gran mayoría de los estudios son en ratones. Mmmm...
Pero también hay algunos estudios serios, muy pocos, con seres humanos y en esos estudios se analizó lo que llaman "ayuno intermitente".
No he encontrado ningún estudio sobre el método de faquires que había visto tiempo atrás.
Pero sí encontré estudios de grupos pequeños de gente (menos de 20 personas) que se abstenían de comer una o dos veces a la semana por un período de cerca de dos meses.
En esos estudios nadie murió de hambre. Nadie sufrió un infarto y nadie quedó incapacitado o loco. (Aunque medio locos deberían estar los que se someten a esas torturas).
Pero los resultados son muy, muy alentadores.
El peso baja. Claro, si en una semana en vez de comer siete días se comen seis o cinco, es casi evidente que se debe bajar de peso, o por lo menos se debe dejar de engordar al ritmo que se traía antes del ayuno.
Pero lo más sorprendente es que los análisis de sangre después del ayuno indican una mejoría en todos los campos. Menos colesterol malo, menos triglicéridos y así por el estilo.
Es decir, que lo que debería bajar bajó y lo que debería subir subió.
Todos esos estudios con mediciones gráficas, porcentajes y todo lo imaginable, están en inglés. Ni uno en español.
¿Testimonios de gente que ha seguido el ayuno? En cantidades, especialmente por motivos religiosos.
Y como he dicho, nadie ha muerto por ayunar una o dos veces a la semana.
Todo, todo lo que he leído parece recomendar esa práctica. Y no hay unh sólo estudio que no diga que hay que tener cuidado y supervisión médica si uno va a ayunar, hasta que no se hagan estudios más profundos.
Lo que me hizo decidirme a seguir el ayuno fue un libro que leí de un tipo que experimentó varios de los sistemas de ayuno.
El tipo ensayó por períodos de dos meses primero un día a la semana y bien. Después otros dos meses con dos días a la semana y casi lo mata. Después otros dos meses con ayuno diario de 16 hora y muy bien. Y otros dos meses con ayuno diario diario creo que de 20 horas.
Claro, el tipo es fisiculturista, pero resultó lo mismo que en los estudios científicos. Adelgazó y la sangre le quedó mejor después del ayuno.
Ayunando dos días a la semana adelgazó más y mejoró la sangre, pero lo estaba matando el desespero. Parece ser que lo que lo ponía mal era hacer ejercicio en los días de ayuno.
En resumidas cuentas, no encontré ninguna contra indicación documentada para hacer un ayudo de uno o dos días a la semana. La única regla es tomar toda el agua y jugos que uno quiera, mínimo ocho vasos, y no hacer ejercicio.
Parece que ese ayuno es un método efectivo para reducir peso y mejorar la calidad de la sangre.
Entonces... pues voy a empezar a hacer ayuno una vez a la semana.
;)
miércoles, 22 de agosto de 2012
2. Un ayuno a la fuerza
Janeth tenía que hacerse una endoscopia y tuvo que ayunar a la fuerza por tres días.
No podía comer nada. El intestino debía estar completamente limpio.
Sólo líquidos. De comidas sólidas nada.
Y aguantó los tres días (con algo de ansiedad, aso sí), pero se hizo su endoscopia sin problema.
Con ese ayuno a la fuerza bajó dos kilos.
Y yo me pregunté: ¿Será que hay algún método de adelgazamiento que incluya el ayuno, que sea efectivo y que no lo mate a uno?
Me sumergí en San Google a buscar una respuesta.
Lo que encontré me tiene escribiendo este blog y es de lo más interesante.
No podía comer nada. El intestino debía estar completamente limpio.
Sólo líquidos. De comidas sólidas nada.
Y aguantó los tres días (con algo de ansiedad, aso sí), pero se hizo su endoscopia sin problema.
Con ese ayuno a la fuerza bajó dos kilos.
Y yo me pregunté: ¿Será que hay algún método de adelgazamiento que incluya el ayuno, que sea efectivo y que no lo mate a uno?
Me sumergí en San Google a buscar una respuesta.
Lo que encontré me tiene escribiendo este blog y es de lo más interesante.
1. Ayunar. ¿Ayunar? ¡Que locura! ¿Y por qué?
Como llevo ya varios (muchos) años gordo, he explorado varias veces diversas alternativas para adelgazar.
¿Ejercicio? Mmmm... por ahora lo detesto. Mejor dicho: desde que era joven lo detesto.
Hoy, a mis 51 años, ya casi llegando a los 52, no he podido encontrarle gusto al ejercicio.
Trotar en lugar de leer, o hacer flexiones en lugar de haraganear por Internet no me parecen buenas decisiones. Ya sé que hacer ejercicio alarga la vida y tiene cien mil beneficios. Pero tal vez en mi más remoto inconsciente sigo pensando que es un castigo.
Pero debería haber un sistema mejor de adelgazar sin la tortura de tener que ejercitarme.
Así que me di a leer por Internet a ver qué encontraba.
Y mi primer contacto con el ayuno fue casi accidental cuando me enteré, en no sé que página, que había gente que ayunaba, y que algunos lo hacían hasta por 28 días.
Increíble pero cierto. Hasta por 28 días.
Me pereció una locura, pero aprendí que el ayuno existe y que hay gente (locos), que lo toman muy en serio.
Pero si hacer ejercicio no es lo mío, pensaba, ayunar sí que menos.
¿Ejercicio? Mmmm... por ahora lo detesto. Mejor dicho: desde que era joven lo detesto.
Hoy, a mis 51 años, ya casi llegando a los 52, no he podido encontrarle gusto al ejercicio.
Trotar en lugar de leer, o hacer flexiones en lugar de haraganear por Internet no me parecen buenas decisiones. Ya sé que hacer ejercicio alarga la vida y tiene cien mil beneficios. Pero tal vez en mi más remoto inconsciente sigo pensando que es un castigo.
Pero debería haber un sistema mejor de adelgazar sin la tortura de tener que ejercitarme.
Así que me di a leer por Internet a ver qué encontraba.
Y mi primer contacto con el ayuno fue casi accidental cuando me enteré, en no sé que página, que había gente que ayunaba, y que algunos lo hacían hasta por 28 días.
Increíble pero cierto. Hasta por 28 días.
Me pereció una locura, pero aprendí que el ayuno existe y que hay gente (locos), que lo toman muy en serio.
Pero si hacer ejercicio no es lo mío, pensaba, ayunar sí que menos.
0. Todo empezó cuando...
He decidido crear este blog para contar el desarrollo de algo que me he propuesto hacer: ayunar dos veces a la semana...
Raro, ¿no?
Pues es raro que una persona como yo decida ayunar. Yo que nunca en mi vida he aguantado hambre. Yo que desde hace treinta años no me he ocupado para nada por adelgazar.
Pero hay varias cosa que me han conducido a esta determinación.
La primera es que sí he tratado de adelgazar. :) Y no una sino muchas veces. Y todas y cada una han sido un rotundo fracaso. Bueno, a excepción de la época en que empecé a saltar el lazo una hora diaria. Ese sistema, que acompañé con una comida relativamente sana (verduras y cosas así) me permitió adelgazar cerca de 7 kilos en cuatro meses.
Dejé de saltar y de inmediato me volví a engordar.
Por estos días, agosto de 2012, mi gordura ya ha llegado a un extremo que considero intolerable, Con muy poco ejercicio me sofoco. Y eso no es lo peor. Lo peor es que ninguna camisa me queda buena y no venden en Cali tallas para mi tamaño actual de barriga.
Porque eso es lo que soy: un barrigón de miedo.
Así que toda esta aventura de meterme a hace ayuno fue porque la barriga me ganó la partida.
Ni más, ni menos.
Raro, ¿no?
Pues es raro que una persona como yo decida ayunar. Yo que nunca en mi vida he aguantado hambre. Yo que desde hace treinta años no me he ocupado para nada por adelgazar.
Pero hay varias cosa que me han conducido a esta determinación.
La primera es que sí he tratado de adelgazar. :) Y no una sino muchas veces. Y todas y cada una han sido un rotundo fracaso. Bueno, a excepción de la época en que empecé a saltar el lazo una hora diaria. Ese sistema, que acompañé con una comida relativamente sana (verduras y cosas así) me permitió adelgazar cerca de 7 kilos en cuatro meses.
Dejé de saltar y de inmediato me volví a engordar.
Por estos días, agosto de 2012, mi gordura ya ha llegado a un extremo que considero intolerable, Con muy poco ejercicio me sofoco. Y eso no es lo peor. Lo peor es que ninguna camisa me queda buena y no venden en Cali tallas para mi tamaño actual de barriga.
Porque eso es lo que soy: un barrigón de miedo.
Así que toda esta aventura de meterme a hace ayuno fue porque la barriga me ganó la partida.
Ni más, ni menos.
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