El 11 de noviembre me descuidé con los líquidos.
Después del medio día me sentí sin fuetzas y me empezó a doler la cabeza. Estaba deshidratado.
Pero aguanté hasta la hora de la comida y ahí me derrumbé. Empecé a comer como loco. Me comí dos empanadas del desayuno, una tajada de pan, después dos tajadas con pollo y parac remate un paquete de papas en hilos.
Se me pasó el dolor de cabeza y por primera vez no aguanté el deseo de comer.
Vamos a ver cómo me resultan los próximos ayunos.
Creo que me quebranté porque no veo que me baje la barriga...
Amanecerá y veremos...
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