Embarcado no se tienen las comodidades de la casa.
Tengo que decir que desde que me embarqué he seguido el ayuno, pero no me ha resultado tan simple.
Hoy, por ejemplo, sólo hay un té que no tiene muy buen sabor. Es demasiado dulce.
Yo traje mi té de la casa y casi no lo he usado en las tres semanas que llevo ayunando a bordo, pero me he acostumbrado a no usarlo y me cuesta trabajo salir de esa rutina.
Además, el agua se está acabando (el agua en botella) y siento "fatiga" en el estómago. :)
Pero sigo firme.
No voy a abandonar el ayuno ahora que estoy acostumbrado a él.
No será como en la casa, pero debo tener fuerza de voluntad.
Me consuela saber que mis días a bordo están contados y que muy posiblemente este sea mi último embarque.
Hasta la próxima.